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Reseña IRONMAN Cozumel 2015 - por Yesica Fernández Topete

Publicado por Cristobal Tapia en

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YESICA PAULINA FERNÁNDEZ TOPETE - TRIATLETA
EMBAJADORA Mountainside
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Reseña IRONMAN Cozumel 2015 - por Yesica Fernández Topete.
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Para quienes no estén muy familiarizados con las distancias, la aventura de los retos Ironman consiste en nadar 3.8 km. en aguas abiertas, rodar en bicicleta 180 km. y finalizar corriendo un maratón de 42.2 km. 

Todo comenzó en el 2013 cuando un grupo de compañeros se inscribieron al Ironman de Cabo San Lucas, yo comencé a hacer triatlón dos años antes (2011), pero sólo distancias olímpicas, ni siquiera había hecho un medio Ironman, tampoco había corrido nunca un maratón. Sin embargo, siempre había tenido la tentación de realizar esa distancia tan imponente, pero creía que era algo inalcanzable, imposible de realizar. 

Así que una tarde le llamé a mi mamá para comentarle la locura de querer inscribirme a tal evento, considerando que era una ventaja tener compañeros con quien entrenar, pero también le dije que tenía mucho miedo, y su respuesta fue concreta y simple, como casi todas las que mi madre da: Pues inscríbete, hijita, total, si no terminas no pasa nada ¡inténtalo! En ese momento se me hizo un nudo en la garganta y se me salieron lagrimillas y le agradecí por ayudarme a creer en lo que para mí era un tanto imposible.

Me inscribí ese día de la llamada motivante. Aunque tuve una lesión que no me permitió entrenar bien la parte de carrera, aún así me lancé por mi sueño preparándome a conciencia, con la grata sorpresa de que terminé en 11 horas con 46 minutos. Mi primer Ironman resultó ser muy duro en la etapa ciclista, pero logré un décimo lugar en mi categoría y fui la tercera mexicana en completar el evento. Ahí comenzó el amor por esta nueva distancia que parece (y es) un poco de locos o de apasionados por el triatlón de resistencia; entonces decidí inscribirme unos meses después al Ironman Cozumel, que sería hasta finales del 2014, pero desafortunadamente una lesión en un tendón de Aquiles a principios de ese año me impidió continuar con el nuevo reto y no quedó más que posponerlo para el 2015.

Este año fui desde enero hasta el 29 de noviembre muy cuidadosa con mi salud, mis entrenamientos, las intensidades, el número de competencias, etc. Detalles importantes que antes no cuidaba porque era una “intensa” que a todo quería inscribirse; pero ahora era distinto, debía llegar sana al final del año para cumplir el reto del Ironman Cozumel. Y así fue pasando el tiempo con algunas competencias de triatlón olímpico a principios de año y con el Mundial de Chicago que era un evento B, pues la prioridad estaba puesta en Cozumel.

Se llega el día esperado: el 29 de noviembre de 2015 inicia a las 7:30 de la mañana, el dichoso evento.

Comienzo nadando dentro de un mar hermoso en línea recta, voy a los pies de un par de competidores, son hombres, trato de no rezagarme en la medida de lo posible, pues la natación no es mi fuerte, intento que no se me vayan y aguanto ahí detrás, ahorrando energía que más tarde necesitaré; estiro y pongo en práctica la técnica que mi coach Verito Peña indica cada vez que me corrige, visualizo cada brazada como debe ser, volteo al frente para ver bollas y de esta forma se pasa muy rápido la etapa de la natación, terminó en 1 hora con 03 minutos.

Salgo corriendo a tomar mis cosas para ir a la tienda donde debo cambiarme, hago una transición larga, pues debo salir con bloqueador, vaselina, calcetas de compresión y todo lo necesario para una rodada lo más cómoda posible, sé que será un largo día.

Salgo de la T1 a rodar lo que serán tres vueltas para completar los 180 km. En la primera vuelta voy con mucha tensión en los trapecios y hombros, cosas normales en mí; sigo tratando de desviar mi atención hacia el paisaje, la ruta, la velocidad, otros competidores… de repente, tras un intervalo en el que no siento muy fuerte el viento, viene una recta de 20 km. de viento intenso, así que sólo me sujeto bien a la bici para no salir volando y pedaleo con intensidad para acabar rápido el tramo ¡pero ni las piernas ni el viento me dan para más de 21 a 23 km. por hora! En fin, termino la primera, segunda y tercera vueltas de la bici con una buena hidratación y alimentación continua, de porciones pequeñas para digerirlas bien; al ver el tiempo de mi rodada me agüito un poco, pues había hecho 6 hr. 15 min. y yo pretendía hacer varios minutos menos. Creo que el viento cobró factura, sólo decido seguir adelante.

Me dirijo hacia la T2 para tomar mis cosas de carrera y continuar con el Maratón, al bajarme de la bici me da un dolor en la parte lateral de la planta del pie tan intenso, que por momentos creo que aquí ha terminado todo y que no podré correr; me siento en las sillas de la T2 y me hago un masaje en ese pie por unos 30 segundos, me pongo los tenis y decido intentarlo, comienzo a correr y el dolor va disminuyendo con el paso de los metros hasta que desaparece por completo en un par de kilómetros; siento que en la primera vuelta de 14 km. voy muy lento, pero en la segunda vuelta me siento mucho mejor y disfruto ese trayecto con la porra de todos, el apoyo de mis amigos, conocidos, de mi novio que estuvo al pie de la carrera motivándome, y también de los locales, que aunque son desconocidos hasta ahora, fueron muy entusiastas y amables en todo momento; a lo largo de esas dos vueltas paso a mucha gente y a varias chavas de mi categoría, en la última vuelta me siento con más confianza de terminar. Me digo:¡Venga, falta una vuelta!, entonces inicio la tercera vuelta de 14 km. y unos 4 adelante, ya como por el kilómetro 30, me comienza un dolor muy agudo en las piernas, me digo: Este es el momento en el que varios abandonan o bajan el paso, entonces, trato de soportar el dolor y seguir corriendo, al mismo tiempo tengo miedo de que esa sensación tan penetrante me pare y hasta pudiera caerme, porque mis piernas no pueden controlar los movimientos, pero recobro la fuerza al recordar cuando le pido a mi papá antes de cada carrera que me visualice fuerte y él sonriendo responde: Ya lo hice.

Llego así al último retorno y ya sólo me faltan 7 km. para llegar a la meta, del otro lado una chava competidora, Leslie Zavala, una gran triatleta y persona, me da ánimos y me dice que ahí es donde todas se rompen, que debo continuar para alcanzar a todas las que pueda; ya con un dolor súper profundo en las piernas, sólo me concentro en sus palabras y sigo luchando, tratando de no bajar el paso, sigo corriendo y mi novio me grita:¡Te faltan 2 km. para llegar! Comienzo a contar números en mi cabeza para evadir el tormento físico, se me vienen a la mente historias de grandes figuras del Ironman como Mark Allen y Dave Scott, eso me ayuda a continuar y aferrarme a no ceder al dolor, a no parar o caminar en ningún momento del maratón. ¡Faltan unos 500 metros para la meta! Veo a mi hermana, a mis amigas, a la gente que estuvo apoyándome en todo el recorrido, gritan mi nombre, me animan a continuar y me digo: Faltan 400 metros, como en la pista, sólo una vuelta; cierro lo más rápido que me es posible, ya con todo el cansancio acumulado, entro a la meta rodeada de gritos y porras, finalmente sólo escucho: Yesica Fernández Topete ¡Tú eres un Ironman! y una sola lágrima es señal de todo lo vivido, del dolor superado, de lo aprendido a lo largo del 2015 en este universo para enardecidos.

Veo mi tiempo del Maratón y me alegra mucho haberlo corrido en 3 hr. 51 min. Noticia muy gratificante saber que he llegado en quinto lugar de mi categoría y que he sido la segunda de todas las mexicanas en terminar el evento, un Personal Best de 11 horas con 22 minutos. Que lo anterior me coloca en primer lugar del ranking Ironman 2015 de las mexicanas de mi categoría, me llena de satisfacción.

 

De toda esta peripecia me quedan varias lecciones importantes:

Siempre hay que soñar en grande, como dicen, dispara a la luna e incluso si fallas aterrizaras entre las estrellas.

El miedo siempre está rondando en nuestras vidas, pero debemos hacer caso omiso, la mayoría de las veces.

Los amigos hechos, en quien te has convertido, la fortaleza física y mental ganada, la suma de todo lo aprendido, son los mayores regalos que un Ironman puede recibir.

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Gracias a mis entrenadores: Javier Rosas, Vero Peña, Gustavo Probert, compañeros de entrenos, Mountainside, a mi gran familia, a todos por la inspiración y la ayuda para construir los peldaños que me acercan al logro de mis sueños.

 

 


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